El humor en la publicidad es una pareja bien avenida que ha sido utilizada infinidad de veces en las campañas publicitarias. El humor desata un sentimiento positivo en nosotros que ayuda a recordar y asociar el producto que vendes con esa percepción. Para que la campaña publicitaria sea eficaz, el humor no debe presentarse de cualquier manera, ya que podría no cumplir el objetivo principal de la campaña.

Informar, Persuadir y Recordar son las tres finalidades que toda buena publicidad debe cumplir.

El humor en la publicidad no debe presentarse de cualquier manera, ya que no todo el mundo responde de la misma forma. El humor debe de enfocarse a los gustos y preferencias del público objetivo que finalmente puede comprar el producto.

Vivimos en una era tecnológica, donde continuamente nos están bombardeando con todo tipo de anuncios publicitarios. Distinguirse de la competencia a través del humor es una buena estrategia que no debemos de dejar escapar. No debemos de caer en la trampa de provocar esa codiciada risa del espectador a costa de todo, donde el humor esté por encima del producto presentado, ya que  pudiera provocar el efecto contrario; no cumplir el objetivo principal por la que se realiza la publicidad: Vender.

Muchas son las compañías de publicidad que utilizan el humor en los anuncios, para conseguir cierta complicidad entre el espectador y la sensación positiva que nos ofrece la marca.  Nos seducen casi sin darnos cuenta, y nuestro subconsciente nos dice: algo que nos hace reír no puede ser malo. De esta forma asociamos la marca con un sentimiento agradable y digno de nuestra confianza.