¿Fue el tema “Amo a Laura” una canción normal y corriente?

No todo es lo que parece. La canción Amo a Laura fue muy conocida en 2006, lo curioso es que no fue una mera canción, sino una campaña publicitaria de MTV España para aumentar el valor de su marca entre los jóvenes y su audiencia como primer canal de música. Esta campaña tenía como fin esta frase: Cómo hacer que la gente haga algo, diciéndoles lo contrario.

Dentro de su estrategia comercial, MTV ideó una campaña y contracampaña publicitaria . Primero sacaron a la luz una campaña oficial con los valores de la marca, con el lema “Saca tu lado MTV“. Crearon una web www.sacatuladomtv.com; la cual se le puede considerar un tanto obscena, pero ese era el propósito. Nos muestran la zona trasera de una persona, que por aquellos años era bastante más provocador de lo que sería actualmente, para que su público objetivo, los jóvenes, pincharan la parte del cuerpo que ellos consideraran que les hacia falta poner en forma; de esta forma el canal musical te recomendaba qué tipo de música bailar para mejorar el aspecto físico, creando el eslogan “MTV te da la música que te pide el cuerpo” (fase culos)

marketing viral campañaMTV

Como respuesta a esta campaña, la propia cadena lanzó una contracampaña de forma anónima, que se basa en la idea de que basta con que nos digan que no hagamos algo para que sintamos la imperiosa necesidad de hacerlo. Por ello, se desarrolló publicidad de una asociación ficticia (Asociación Nuevo Renacer) en contra de lo que proponía MTV. La web NoMiresMtv.com de dicha “asociación” promovía con ironía no ver MTV e incluso indicaba qué estilo musical era mejor; de ahí nace la famosa canción. Incluso diseñaron  y difundieron octavillas en contra de los valores que defendía MTV.

¿Era una contracampaña real?

Esta canción se extendió rápidamente por todo el mundo, incluido telediarios y periódicos la difundieron, lo que significó ofrecer publicidad sin tener que pagar, convirtiéndose en uno de los mejores ejemplos de marketing viral más rentables que existen (Wikipedia lo cita como primer ejemplo en este tipo de marketing).

Todos sabemos que la mejor publicidad es la que se transmite de boca a boca, y ésta la cumplió con creces. Los resultados de la campaña fueron espectaculares, surgiendo incluso espotaneamente diferentes versiones del video por internet; más de millón y medio de descargas de este videoclip y MTV triplicó su cuota de pantalla convirtiéndose en líder entre las cadenas de contenido musical por encima de 40 TV o 40 Latino. La campaña fue ganadora del Premio Platino El Sol 2006 y Gran Premio Eficacia 2006.

Llamar la atención es lo importante, no importa el precio, entendiendo precio no como dinero ya que fueron muy baratas, el fin justifica los medios. ¿A vosotros, qué os parece?, ¿Es el consumidor una marioneta?.

Lo habitual es que una contracampaña o contrapublicidad sea una crítica de la publicidad realizada mediante la alteración de los contenidos de sus mensajes. Se conoce con el nombre de «subvertising», resultado de la fusión de las palabras «subvert» (‘subvertir) y «advertising» (‘publicidad’). De este juego de palabras se entiende que la contrapublicidad consiste en trastornar, revolver y destruir la publicidad. La contrapublicidad se apodera de las técnicas publicitarias para invertir los significados de los mensajes comerciales.

La pintada en la pared, la pegatina en la farola, la frase modificada de una valla publicitaria, la camiseta-parodia… La clave está en la redefinición y reconquista de nuestro entorno arrancándolo de las manos de las grandes empresas, contra Coca-cola, Macdonalds, Nike, etc..

No es raro encontrar contracampañas más famosas que la propia campaña, pero no es lo habitual, ya que las contracampañas no suelen estar dotadas de los medios económicos de las campañas y se vuelven efímeras y normalmente anónimas.

La verdad es que la contrapublicidad cada vez es más profesional y goza de la ventaja de poder innovar sin temer a los posibles riesgos. Las nuevas ideas resultan atractivas para un mundo que necesita estar en constante renovación. Así, muchas campañas de las grandes marcas ya han introducido en sus mensajes las críticas que les lanzan desde la contrapublicidad, es decir, que emplean el rechazo al marketing para vender productos.

Éste es un gran ejemplo de ello.